Las cámaras de baja presión no son aprobadas por SAUHMA para sus indicaciones de terapia hiperbárica

La terapia de oxígeno hiperbárico se define como una intervención en la que un individuo respira cerca del 100% de oxígeno mientras está completamente encerrado dentro de una cámara hiperbárica a una presión ≥1.4 atmósfera absoluta (ATA). Las exposiciones leves e hiperbáricas con aire no envían más oxígeno al cuerpo que respirar oxígeno con una máscara a la presión del nivel del mar.

La exposición a presiones de tratamiento menores a 2.0 ATA mientras se respira aire no cumple con la definición de terapia terapéutica con oxígeno hiperbárico de la Asociación Médica Submarina e Hiperbárica del Sur de África (SAUHMA) y no alcanza la presión mínima y los niveles de oxígeno requeridos para cualquier indicación aprobada por SAUHMA. Todas las indicaciones aprobadas por SAUHMA requieren que el paciente respire cerca de 100% de oxígeno a un mínimo de 2 ATA. SAUHMA no recomienda el uso de terapia hiperbárica leve para ningún otro propósito médico que no sea el mal agudo de montaña.

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Tucker, una tortuga con suerte

Esta es una tortuga con suerte. La encontraron varada en tierra casi muerta en Cannon Beach, Oregon, incapaz de nadar. Un pescador la encontró y avisó al acuario de Seattle. Durante una semana fueron insuflando aire en sus pulmones hasta que consiguió respirar por si misma. Lo siguiente era el tratamiento en Cámara Hiperbárica para corregir su flotabilidad, probablemente por tener microburbujas de aire en sus tejidos. Tucker, que así llamaron a la tortuga marina, se convirtió en el primer paciente no humano en recibir tratamiento en el Centro de Medicina Hiperbárica de Virginia Mason.

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GUÍA DEL PIE DIABÉTICO

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Esta guía que la Fundación para la Diabetes PacientesyCuidadores.com han lanzado, ha sido creada bajo un enfoque integral por un equipo clínico multidisciplinar, con el objetivo de proporcionar información al paciente sobre la prevención y el cuidado de las úlceras de pie diabético.
Los pies van encerrados en el calzado y soportan el trabajo continuo y el peso del cuerpo. Es necesario que tengan una adecuada circulación sanguínea, percibir muy bien las sensaciones (el tacto, el dolor, la temperatura…), y tener un correcto apoyo al caminar para un buen funcionamiento. En los pies de una persona con diabetes los vasos sanguíneos se hacen más estrechos, reduciendo el flujo sanguíneo y los nervios se deterioran, disminuyendo la sensibilidad y alterando la anatomía del pie. Esto, a grandes rasgos, se conoce como síndrome del pie diabético y predispone a padecer heridas o úlceras.

Las úlceras de pie diabético son la primera causa de hospitalización de personas con diabetes, y la amputación (mayor o menor) es la principal complicación, cuya relación con una úlcera es del 85%. Sin embargo, es posible una curación completa en aproximadamente el 90% de todas las úlceras mediante una atención adecuada, basada en un enfoque multidisciplinar. Terapias avanzadas como el oxígeno hiperbárico, substitutos cutáneos o factores de crecimiento, pueden ayudar a la cicatrización una vez la enfermedad vascular y la infección han sido descartadas y/o tratadas correctamente.